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miércoles, 21 de octubre de 2015

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La Inmensidad en BAUDELAIRE
De La Poética del EspacioPor Gastón BachelardTraducción de Ernestina de Champourcin, 2º edición, 1993.Editorial: Fondo de Cultura Económica.

La Inmensidad, es, podría decirse, una categoría filosófica del ensueño.
(...) En el alma distendida que medita y que sueña, una inmensidad parece esperar a las imágenes de la inmensidad. El espíritu ve y revé objetos. El alma encuentra en un objeto el nido de su inmensidad. Tendremos varias pruebas de ello si seguimos los ensueños que se abren, en el alma de Baudelaire, bajo el signo único de la palabra vasto. Vasto es una de las palabras más baudelaireanas, la palabra que, para el poeta, señala más naturalmente la infinitud del espacio íntimo. Se encontrarían sin duda páginas en donde la palabra vasto no tiene más que su pobre significado de geometría objetiva: "En torno de una vasta mesa ovalada. . ." se dice en una descripción de las Curiosidades estéticas. Pero cuando nos hayamos vuelto hipersensibles a dicha palabra, se verá que es una adhesión a una amplitud feliz. Además, si se hicieran estadísticas de las diversas aplicaciones de la palabra vasto en Baudelaire, nos llamaría la atención que el empleo de la palabra en su significado objetivo positivo es raro, en comparación con los casos en que esa palabra tiene resonancias íntimas. Baudelaire, que siente tanta repugnancia hacia las palabras dictadas por la costumbre, Baudelaire que, particularmente, piensa con cuidado sus adjetivos evitando el tomarlos como una secuela del sustantivo, no vigila el uso de la palabra vasto. Esa palabra se le impone cuando la grandeza toca una cosa, un pensamiento, un ensueño. Vamos a dar algunas indicaciones sobre esta asombrosa diversidad de empleo. El opiómano, para aprovechar el ensueño calmante, debe tener "vastos ocios" El ensueño es favorecido" por "los vastos silencios de la campiña". Entonces "el mundo moral abre sus vastas perspectivas, llenas de claridades nuevas". Ciertos sueños se sitúan "en la vasta tela de la memoria". Baudelaire habla también de un "hombre entregado a grandes proyectos, oprimido por vastos pensamientos". ¿Quiere definir una nación? Baudelaire escribe: "ciertas naciones... vastos animales cuyo organismo es adecuado a su medio". Y vuelve de nuevo: "Las naciones, vastos seres colectivos." He aquí un texto donde la palabra vasto aumenta la tonalidad de la metáfora; sin la palabra vasto, valuada por él, Baudelaire hubiera tal vez retrocedido ante la pobreza del pensamiento. Pero la palabra vasto lo salva todo y Baudelaire añade: "Algún lector, algo familiarizado por la soledad con estas vastas contemplaciones, podrá prever ya adónde quiero llegar. . . " No es mucho decir que la palabra vasto es, en Baudelaire, un verdadero argumento metafísico para el cual se unen el vasto mundo y los vastos pensamientos. Pero, ¿la grandeza no es acaso más activa del lado del espacio íntimo? Esta grandeza no viene del espectáculo, sino de la profundidad insondable de los vastos pensamientos. En sus Diarios íntimos, Baudelaire, en efecto, escribe: "En ciertos estados de alma casi sobrenaturales, la profundidad de la vida se revela por entero en el espectáculo, por corriente que sea, que uno tiene bajo los ojos. Se convierte en su símbolo." He aquí un texto que designa la dirección fenomenológica que nos esforzamos en seguir. El espectáculo exterior ayuda a desplegar una grandeza íntima. La palabra vasto es también en Baudelaire la palabra de la síntesis suprema. ¿Qué diferencia hay entre las gestiones discursivas del espíritu y los poderes del alma? Se sabrá meditando este pensamiento: "El alma lírica da zancadas vastas como síntesis; el espíritu del novelista se deleita en el análisis." Así, bajo el signo de la palabra vasto, el alma encuentra su ser sintético. La palabra vasto reúne a los contrarios. "Vasto como la noche y como la claridad." En el poema del haschish, se encuentran los elementos de ese verso famoso, del verso que visita la memoria de todos los baudelaireanos: "El mundo moral abre sus vastas perspectivas, llenas de claridades nuevas." Así la naturaleza "moral", el templo "moral" llevan la grandeza en su virtud inicial. A lo largo de toda la obra del poeta, se puede seguir la acción de una "vasta unidad", siempre dispuesta a unir las riquezas desordenadas. El espíritu filosófico discute sin cesar sobre las relaciones de lo uno y de lo múltiple. La meditación baudelaireana, verdadero tipo de meditación poética, encuentra una unidad profunda y tenebrosa en el poder mismo de la síntesis por la cual las diversas impresiones de los sentidos serán puestas en correspondencia. Las "correspondencias" han sido a menudo estudiadas demasiado empíricamente, como hechos de la sensibilidad. Ahora bien, los teclados sensibles apenas coinciden de un soñador a otro. El benjuí, fuera del goce fonético que ofrece a todo lector, no le es dado a todo el mundo. Pero, desde los primeros acordes del soneto Correspondencias, la acción sintética del alma lírica se pone a la obra. Incluso si la sensibilidad poética goza de las mil variaciones del tema de las "correspondencias", hay que reconocer que el tema es por sí mismo un goce supremo. Y precisamente, Baudelaire dice que en tales ocasiones, "el sentimiento de la existencia está inmensamente aumentado". Nosotros descubrimos aquí que la inmensidad en el aspecto íntimo, es una intensidad, una intensidad de ser, la intensidad de un ser que se desarrolla en una vasta perspectiva de inmensidad íntima. En su principio, las "correspondencias" acogen la inmensidad del mundo y la transforman en una intensidad de nuestro ser íntimo. Instituyen transacciones entre dos tipos de grandeza. No se puede olvidar que Baudelaire ha vivido dichas transacciones. El movimiento mismo tiene, por decirlo así, un volumen dichoso. Baudelaire va a hacerlo entrar, por su armonía, en la categoría estética de lo vasto. Hablando del movimiento de un navío, Baudelaire escribe: "La idea poética que se desprende de esta operación del movimiento de las líneas es la hipótesis de un ser vasto, inmenso, complicado pero eurítmico, de un animal lleno de genio, sufriendo y suspirando todos los suspiros y todas las ambiciones humanas." Así el navío, hermoso volumen apoyado sobre las aguas, contiene lo infinito de la palabra vasto, de la palabra que no describe, pero que da el ser primero a todo lo que debe ser descrito. Bajo la palabra vasto hay en Baudelaire un complejo de imágenes. Dichas imágenes se profundizan mutuamente porque crecen sobre un ser vasto. A riesgo de dispersar nuestra demostración, hemos tratado de indicar todos los puntos de afloramiento donde aparece en la obra de Baudelaire este extraño adjetivo, extraño porque confiere grandeza a impresiones que no tienen nada de común entre ellas. Pero para que nuestra demostración tenga más unidad, vamos a seguir todavía una línea de imágenes, una línea de valores que van a mostrarnos que en Baudelaire la inmensidad es una dimensión íntima. Nada expresa mejor el carácter íntimo de la noción de inmensidad que las páginas consagradas por Baudelaire a Wagner. Baudelaire da, podría decirse, tres estados de esa impresión de inmensidad. Cita primero el programa del concierto donde se tocó la obertura de Lohengrin. "Desde los primeros compases, el alma del piadoso solitario que espera el vaso sagrado se sumerge en los espacios infinitos. Y ve formarse poco a poco una aparición extraña, que adquiere cuerpo y rostro. Esta aparición se precisa más, y pasa ante él la tropa milagrosa de los ángeles, llevando entre todos la copa sagrada. El santo cortejo se aproxima, el corazón del elegido de Dios se exalta poco a poco; se ensancha, se dilata; inefables aspiraciones se despiertan en él; cede a una beatitud creciente, al verse cada vez más próximo a la luminosa aparición, y cuando por fin el Santo Grial mismo aparece en medio del cortejo sagrado, se abisma en una adoración estática, como si el mundo entero hubiera súbitamente desaparecido." Estos pasajes han sido subrayados por el propio Baudelaire. Nos hacen sentir la dilatación progresiva del ensueño hasta el punto supremo en que la inmensidad nacida íntimamente en un sentimiento de éxtasis disuelve y absorbe de algún modo el mundo sensible(...). (...) Para Baudelaire, el destino poético del hombre es ser el espejo de la inmensidad, o más exactamente todavía: la inmensidad viene a tomar conciencia de ella misma en el hombre. Para Baudelaire el hombre es un ser vasto. Así, en muchas direcciones, creemos haber demostrado que en la poética de Baudelaire la palabra vasto no pertenece realmente al mundo objetivo. Querríamos añadir un matiz fenomenológico más, un matiz que corresponde a la fenomenología de la palabra. A nuestro juicio, para Baudelaire la palabra vasto es un valor vocal. Es una palabra pronunciada, jamás solamente leída, jamás solamente vista en los objetos con los cuales se la relaciona. Es de esas palabras que un escritor dice siempre en voz baja mientras la escribe. Lo mismo en verso que en prosa, tiene una acción poética, una actuación de poesía vocal. Dicha palabra resalta enseguida sobre las palabras vecinas, resalta sobre las imágenes, y tal vez sobre el pensamiento. Es una "potencia de la palabra". En cuanto leemos la palabra en Baudelaire, en la medida del verso o en la amplitud de los periodos de los poemas en prosa, parece que el poeta nos obliga a pronunciarlos. La palabra vasto es entonces un vocablo de la respiración. Se coloca en nuestro aliento. Exige que este aliento sea lento y tranquilo y siempre, en efecto, en la poética de Baudelaire, la palabra vasto induce calma, paz, serenidad. Traduce una convicción vital, una convicción intima. Nos trae el eco de las cámaras secretas de nuestro ser. Es una palabra grave, enemiga de las turbulencias, hostil a los excesos vocales de la declamación. Se la quebraría en una dicción sujeta a la medida. Es preciso que la palabra vasto reine sobre el silencio apacible del ser.Si yo fuera psiquiatra, aconsejaría al enfermo que padece de angustia, en el momento de la crisis, que leyera el poema de Baudelaire, repitiendo muy suavemente la palabra baudelaireana dominadora, esa palabra vasto que da calma y unidad, esa palabra que abre un espacio, que abre el espacio ilimitado. Esa palabra nos enseña a respirar con el aire que reposa en el horizonte, y lejos de los muros, de las prisiones quiméricas que nos angustian(...).
(...) Creemos haber demostrado que en un gran poeta como Baudelaire, se puede oír más que un eco de lo exterior, un llamamiento íntimo de la inmensidad.

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¿Por qué el Revolver es el mejor disco de los Beatles-puedo casi asegurar- el mejor disco de la historia del rock, pero en qué radica su importancia?



Del porqué el Revolver es mi disco favorito...

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Poema 05... Neruda

Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

*Nayarit Dic. 2009

martes, 26 de abril de 2011

La llama doble.

El fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la vida.
El tema del amor es una constante a lo largo de la historia universal del arte, la mayoría de las expresiones artísticas como la literatura, pintura, danza, música etc, están inspiradas bajo el fundamento del Amor. Somos seres humanos y por ende seres sintientes y sobre todo seres emocionales.


El amor es éxtasis, poesía, poema, el amor es desbordante, es noble, eje de la vida, esencia de la esencia. Es cuerpo, mente y espíritu.
Octavio Paz
escribe La llama doble a partir de su pasión por el tema del amor, tratando de profundizar y explorar un tema tan complejo y a la vez tan frecuente tanto en la historia universal como en su obra poética. En el principio del ensayo nos entrelaza tres conceptos: amor, erotismo y poesía. Y es justamente aquí donde haré una pausa para abordar el tema del amor y el erotismo enlazándolo con el lenguaje poético.
La poesía la concibo como un vínculo, aquella que nos conecta con nuestra propia alma donde no sólo se pretende alcanzar una sublimación artística sino la posibilidad de la trascendencia del ser. Como lo dice Paz en El arco y la lira, la poesía es revolucionaria por naturaleza pero sobre todo es un ejercicio espiritual, un método de liberación interior. En La llama doble la poesía es también una especie de testigo de los sentidos, la cual nos enseña a ver y a creer desde el espíritu.



El testimonio poético nos revela otro mundo dentro de este mundo, el mundo otro que es este mundo. Los sentidos. […] se convierten en servidores de la imaginación y nos hacen oír lo inaudito y ver lo imperceptible. Aquí es donde paz nos da la premisa de cómo la poesía está íntimamente relacionada con el erotismo ¿Por qué? Él dice cómo es que en el momento más intenso de abrazar a nuestra pareja nos dispersamos en una cascada de sensaciones. Los sentidos son y no son de este mundo, así la poesía, pues dice, que se traza un puente entre el ver y el creer, y es precisamente en este puente donde la imaginación cobra cuerpo y los cuerpos se vuelven imágenes.
La relación entre erotismo y poesía es tal que puede decirse, sin afectación, que el primero es una poética corporal y la segunda es una erótica verbal. Y es a partir del lenguaje el cual es capaz de nombrar a la sensación lo que une estos dos conceptos. Paz concibe al erotismo como una ceremonia y no como una mera actividad sexual animal. Hace una analogía, la cual se me hace muy interesante puesto que compara el lenguaje poético con el erotismo:
El erotismo es sexualidad transfigurada: metáfora. El agente que mueve lo mismo al acto erótico que al poético es la imaginación. Es la ceremonia que transfigura al sexo en ceremonia y rito, al lenguaje en ritmo y metáfora […] la poesía erotiza al lenguaje y al mundo porque ella misma en su modo de operar, es ya erotismo.
En esta última frase quisiera detenerme y extenderlo un poco más; me llama la atención como es que en la poesía está ya el erotismo; desde un punto de vista subjetivo yo englobaría el amor y el erotismo en la poesía misma ¿Por qué? Primero parto del por qué es tan importante la poesía así como su relevancia, comparándola, si se me permite, con la concepción que el mundo prehispánico tenía de ella, considero que la noción que se tenía de la poesía en el México antiguo es de una riqueza muy profunda pues estaba concebida directamente desde un plano cosmológico y es justamente lo que Octavio Paz nos teje en La llama doble donde a partir de unir el erotismo, el amor y la poesía nos quiere llevar a un plano más allá de lo físico, nos lleva a un plano trascendental.

A través de la palabra nos conectamos con todo aquello que está más allá de lo tangible y sirve como puente para conectarnos con lo divino de nosotros mismos, y es justamente lo que el erotismo hace; de hecho el erotismo en sí es un acto poético. “Puede haber poesía sin poemas, paisajes, personas y hechos suelen ser poéticos: son poesía sin ser poemas”.
Poesía y erotismo nacen de los sentidos pero no terminan en ellos. Al desplegarse, inventan configuraciones imaginarias: poemas y ceremonias
.



No cabe duda como a través de un sentimiento tan amplio y universal como el amor nos puede llevar por un vaivén de emociones donde al final nos lleva a encontrarnos a nosotros mismos. El erotismo está ligado con el ser humano y éste a su vez con la emoción y el sentimiento; y como lo mencioné anteriormente el erotismo es en sí un acto poético; y todo a su vez está ligado a la poesía, ésta manera de actuar, vivir y sentir en el mundo nos transporta a lo más íntimo y divino de nosotros, a través de estos tres conceptos logramos sabernos, reconocernos, sentirnos.
Quisiera en este texto ilustrar a través de un poema todo lo dicho, por medio de la palabra, el erotismo y el amor llegar a un estado donde podremos palpar nuestra alma propia, dialogar con lo divino través del otro, de las caricias, del erotismo en sí; y como lo dije anteriormente es en el poema donde amor y erotismo se engloban para dar una explosión cósmica.






El siguiente poema es del poeta Sergio Mondragón (México, 1935).
Nuestros cuerpos una pista
Mi lengua lista para escurrirse entre tus piernas
Tus piernas atroces
Mis dedos hábiles para penetrar todos tus orificios
Tus orificios pozos en los que abrevo sin saciarme
Mi uña para rascarte la cuerda del alma
Mis dedos que te irritan la brasa al rojo vivo
Mis dientes que te roen
Mis manos que recorren salvajes precipicios
Mientras crujes mientras te deshaces arqueas
Tus senos montañas propicias a la meditación
Tu espalda planicie hecha para perderme
La salvaje desolación de mi nariz oliendo
Tu jugo tu aceite tu vinagre
El olor de tu brea cruda
Tu boca que sangra
Tu pezón que se torna de hierro entre mis labios
Tus labios enormes en donde guardo mi secreto de carne
Tu entrada lóbrega negra y roja
Carne abierta hacia el misterio
De la tierra y el agua
(una criatura de lodo nadando en la anta de tu sexo)
Tu vientre que hace olas playas en las que canto
Tu cintura tu ombligo cisterna de las perlas
Tus axilas pastizales en donde abrevo sin ojos
Tus rodillas al aire
Tus nalgas al aire
Tu jadeo de pez tus rugidos de leona
Tus ojos en blanco
El agua salada de tu cuerpo
Nuestros cuerpos fuentes de placer y de tormento
El abrazo que nos quiebra tus garras en mi espalda
Mi caída de bruces sobre la cal encendida mi lengua
En tu oreja tu estertor de ave que muere volando
Todo esto para encontrar el principio del alma.


viernes, 4 de junio de 2010

*+


SI YO FUERA ÁGUILA


Por: Angélica Ortiz López


Si yo fuera águila andaría en el cielo.

Moviendo mis alas iría lejos al otro lado del mar,

hacia el poniente, donde se oculta el sol.


Cuidaría los animales de mi abuelo sentada en la punta de los pinos,

iría a bañarme en el mar.

Desde la cima del peñasco cuidaría

a todo lo que hay en la tierra,

a todo ser viviente,

a todo aquello que camina.

Seguiría el canto del mara'akame hasta llegar a Pariyatsie.

No importa que alguien queriendo obtener sabiduría

me matara,

mis plumas seguirían hablando junto con el mara'akame.

No sería yo quien hablaría, sino mis plumas;

ellas ven,

ellas escuchan,

ellas escriben nuestro camino.

lunes, 1 de febrero de 2010

sábado, 9 de enero de 2010

.¨

*Sergio Mondragón
(México, 1935)
Bibliografía escogida:
Yo soy el otro, México, El Corno Emplumado, 1964.
El aprendiz de brujo y otros poemas, México, Secretaría de Educación Pública (SEP),
Lecturas Mexicanas, 1986.
El ocre de los lodos, Ediciones Toledo, 1991.
Poemas Encendidos, Colección Biblioteca del ISSSTE, 1999, México.
No sé porqué pero de pronto la poesía, el lenguaje, el hervor de las palabras en lengua castellana, el rumor de mi sangre camino a la pirámide, no sé porqué de pronto todo se arremolina en mi costado al embrujo del jazz y se me llena la boca de gusto a pescado, a literatura comparada en el lecho, a crujir de cristales, a sentarme en el baño a pujar, y llorar, y sintiendo la vida el peso de los brazos, abrir la aventura del poema como quien cierra un libro, como quien parte una manzana y deja que las semillas echen a volar:
échate a volar al conjuro de mis dedos, poema, porque así lo quiero, porque así me obliga escribirlo, porque aunque yo no quiera escribo y me abandono a las olas del jazz, del idioma de San JUan, al recuerdo de México, al crujir de los dientes, al olor a huizache quemado
no sé porqué, pero hace un momento tú no estabas en esta habitación, poema y ahora reposas sobre la mesa vestido a cuadros blancos y negros, en esa hoja que esperaba ser resucitada por mis dedos.

jueves, 17 de diciembre de 2009

:,


"OLVIDARON LOS HOMBRES QUE TODAS LAS DEIDADES RESIDEN EN EL CORAZÓN HUMANO"



William Blake

jueves, 17 de septiembre de 2009

*.

La niña
La niñita: criaturita,
tortolita, pequeñita,
tiernecita, bien alimentada...
Como un jade, una ajorca,
turquesa divina,
pluma de quetzal,
cosa preciosa,
la más pequeñita,
digna de ser cuidada,
tierna niña que llora,
criaturita que aparece limpia y pura.
La mujer adulta
La mujer ya lograda,
en la que se ponen los ojos,
digna, no es objeto de diversión,
la feminidad está en su rostro.
Trabaja, no se está ociosa,
emprende cosas, tiene ánimo.
La mujer adulta de mala condición:
lleva una vida inútil,
dispuesta a los placeres, lasciva.
Obra como mujer pública, no sosiega,
no reposa, anda vestida con vanidad, bebe casi hasta morir, anda embriagada.
La madre
La madre de familia: tiene hijos, los amamanta.
Su corazón es bueno, vigilante,
diligente, cava la tierra,
tiene ánimo, vigila.
Con su mano y su corazón se afana,
educa a sus hijos,
se ocupa de todos, a todos atiende.
Cuida de los más pequeños.
A todos sirve,
se afana por todos, nada descuida,
conserva lo que tiene,
no reposa.
La anciana
La anciana: corazón de la casa,
rescoldo del hogar,
vigilante.
La buena anciana:
amonesta a la gente
le da voces.
Es luz, tea, espejo,
ejemplo, dechado.
La mala anciana:
rincón, obscuridad,
pared, noche obscura,
se burla de la gente,
es afrenta.
La curandera
La curandera: conocedora experimental de las hierbas
que conoce por experiencia las raíces,
los árboles, las piedras.
Es experimentada, ensaya sus remedios, examina,
guarda sus secretos, sus tradiciones.
La buena curandera:
cura a la gente, la ayuda,
la hace levantarse,
les templa el cuerpo,
los hace convalecer,
cubre con cenizas (las heridas), cura, remedia,
hace punsiones, hace sangrar, cose,
purga a la gente le da remedios...
La mala curandera:
tiene sus tradiciones, las guarda,
tiene sus semillas, sus polvos de semilla,
posee sus hechizos, sus flores,
es como nahual, hechicera,
da falsos remedios,
mata con ellos,
empeora a la gente,
la pone en peligro
la hace enfermarse, le da muerte,
se burla de la gente, le es afrenta...
La costurera
La costurera: cose con aguja,
zurcidora, hace costura,
diseña lo que hace.
La buena costurera: es artista
tiene mano de tolteca,
adiestra sus manos,
está dialogando con su propio corazón,
calcula, diseña, cose.
La mala costurera
que hace hilvanes,
que revuelve las telas,
las enmaraña, sólo echa puntadas sin tino,
se burla de la gente, la ofende.
*Extraído de Toltecayotl, aspectos de la cultura náhuatl de Miguel León Portilla, editado por FCE...

domingo, 30 de agosto de 2009

"


"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo”.

Pedro Páramo es considera una obra maestra del siglo XX. Su importancia radica, por ejemplo, en la estructura fragmentaria de la narración, exigiéndole al lector cierta atención donde las diversas historias se van entrelazando en el transcurso de la novela con constantes saltos cronológicos; otro aspecto sería la singularidad de la historia, desde el inicio se nos da una señal, como dice Susan Sontag en su libro Cuestión de Énfasis, se nos da una premisa, donde una madre muerta lanza a su hijo al mundo, así la búsqueda de un hijo tras su padre- se convierte en una estancia coral en los infiernos.


La narración se ubica en dos mundos: la Comala del presente, hacia la que viaja Juan Preciado (el “yo” de las primeras oraciones), y la Comala del pasado, el pueblo de los recuerdos de su madre y de la juventud de Pedro Páramo.[i] La intercalación forma parte de los recursos estructurales utilizados en la novela así como la inserción de pensamientos y recuerdos de determinados personajes, utilizando una formalización específica que permite su identificación por el lector como series de unidad narrativa.


Pedro Páramo fue la única novela de Juan Rulfo, publicada en 1955, aparte de diecisiete relatos cortos que recopiló en el Llano en llamas. Siendo sus dos obras más conocidas, donde instaura originalidad a partir de un lenguaje simbólico, poético y mágico en el cual confluyen en cada una la de las palabras que versan en su escritura, valiéndole el reconocimiento como unos de los mejores escritores del siglo XX.


Juan Rulfo nació en 1918 en Apulco, Jalisco. Hijo de una familia acomodada que perdió sus bienes durante la revolución, llega a la Ciudad de México cuando tenía quince años, años más tarde entra a trabajar a la oficina de migración donde comienza su inspiración por escribir. Susan Sontag lo describe como un hombre taciturno, que se ganaba la vida con medios completamente ajenos a la literatura y que pasó casi todas las noches de su vida leyendo y escuchando música. La escritora recalca la extrañeza de que sus libros fueran publicados cuando él ya media los cuarenta años, y más paradójico aún que esos primeros libros sean reconocidos de inmediato como obras maestras. Y siendo más raro todavía que tal escritor nunca publicara otro.


Pedro Páramo no tiene capítulos sino fragmentos narrativos (69 en total) No existe una indicación topográfica, hay dos narraciones, la primera dominada por Juan Preciado, mientras que la segunda parte es más habitual la presencia de un narrador en tercera persona. Juan Preciado relata su propia historia siguiendo el orden cronológico de los acontecimientos, y al mismo tiempo, ofrece las diversas historias que le relatan los interlocutores con los que se va encontrando. Esas historias, referidas a Pedro Páramo, no siguen una cronología determinada. Cuando comienza la segunda parte, todas las historias que los lectores han seguido con alguna dificultad comienzan a aclararse.[ii] Juan Preciado es un hombre sin historia; en cambio Pedro Páramo es el centro de todas esas historias que recrearán el pasado de Comala, ese tiempo que lo muertos recordarán para que Juan se encuentre simbólicamente con su padre. LOS FRAGMENTOS SON generalmente diálogos introducidos por una tercera persona, complementan las historias ambientadas en tiempo de Pedro Páramo.

Un ejemplo de esto, es la manera en cómo se introduce Susana San Juan a la historia, aunque ya se nos había dado un pequeño adelanto de su existencia casi al principio de la novela donde se remonta la niñez de Pedro Páramo, no había vuelto a aparecer hasta su monólogo desde ultratumba:


"Estoy acostada en la misma cama donde murió mi madre hace ya muchos años; sobre el mismo colchón; bajo la misma cobija de lana negra con la cual nos envolvíamos las dos para dormir. Entonces yo dormía a su lado, en un lugarcito que ella me hacía debajo de sus brazos. Creo sentir todavía el golpe pausado de su respiración; las palpitaciones y suspiros con que ella arrullaba mi sueño... Creo sentir la pena de su muerte... Pero esto es falso. Estoy aquí, boca arriba, pensando en aquel tiempo para olvidar mi soledad. Porque no estoy acostada sólo por un rato. Y ni en la cama de mi madre, sino dentro de un cajón negro como el que se usa para enterrar a los muertos. Porque estoy muerta".
Rulfo nos lleva por un vaivén de emociones a través de distintos tiempos que van cambiando con cada frase.


Un detalle que me llamó la atención fue el uso de metáforas presentes a lo largo de la obra y que resultan ser sumamente poéticas para describir la noche en su transcurrir al amanecer o viceversa, por ejemplo:

“Por el techo abierto al cielo vi pasar parvadas de tordos, esos pájaros que vuelan al atardecer antes que la oscuridad les cierre los caminos. Luego, unas cuantas nubes ya desmenuzadas por el viento que viene a llevarse el día. Después salió la estrella de la tarde, y más tarde la luna”.

“Un cielo negro, lleno de estrellas. Y junto a la luna la estrella más grande de todas”

“
Había estrellas fugaces. Las luces en Comala se apagaron”.
“Faltaba mucho para el amanecer. El cielo estaba lleno de estrellas, gordas, hinchadas de tanta noche. La luna había salido un rato y luego se había ido. Era una de esas lunas tristes que nadie mira, a las que nadie hace caso. Estuvo un rato allí desfigurada, sin dar ninguna luz, y después fue a esconderse detrás de los cerros”.


ES constante el uso de estas imágenes cósmicas para referirse a la noche. No por nada el rancho de Pedro Páramo se llama La media luna, Rulfo utiliza este simbolismo para reflejar esa parte esencial de la historia que nos está contando: el inframundo, la oscuridad, lo que está adentro, lo profundo, el silencio, la muerte.


El nombre del escenario Comala la obtuvo de una derivación de la palabra “Comal”, que significa “recipiente de barro que se pone sobre las brasas”. Y FUE PRECISAMENTE LO QUE RULFO alcanzó a simbolizar en Comala, una atmósfera asfixiante, un lugar que se haya sobre la boca del infierno.